jueves, 31 de julio de 2008
jueves, 3 de julio de 2008
¿Ayer nomás?
El Otro Yo, capitaneado desde hace 20 años por los hermanos Christian y María Fernanda Aldana, estuvo en el medio de ese maremoto. Por más que vivió el fin de los ’80 y los primeros años del nuevo siglo, EOY es una banda de los ’90, qué duda cabe. Y Christian está en la sede integral del diario para corroborarlo. “Para mí fue una época muy excitante. Hay chicos jóvenes que se lamentan no haber nacido en la época de Cemento. O que me preguntan ‘¿Por qué Los Brujos no existen más? ¿Y qué pasó con Peligrosos Gorriones? ¿Y cómo sonaba TTM con Fidel?’ Me gustaban mis colegas. Siento orgullo de haber caído en esa época y desde el Sur que, en su momento, fue sónico”.
–¿Se volvió una obsesión trascender esa escena?
–Cuando sos joven no querés que te señalen como nada. Ni sónico, ni alternativo, ni nada. Sólo decíamos que éramos El Otro Yo. La idea era rebelarse contra las etiquetas. No nos pasaba a nosotros solos. Por entonces había explotado Nirvana y la movida de Seattle, todavía resonaba la movida de Manchester... Martes Menta y Babasónicos tenían eso. Juana La Loca también. Nosotros escuchábamos de todo. Elegimos mezclar y fluir. Veníamos de The Cure y Joy División, pero luego se transformó en pop punk.
–¿No temés quedar como un nostálgico, a veces?
–Si sentís que lo de antes es mejor que lo de ahora, es porque te aburguesaste. Hay muchas cosas para disfrutar. Estamos en un momento de recambio. Y no sólo tiene que ver con encontrar a un nuevo espíritu adolescente. El momento de la industria musical es alucinante. El CD está viviendo sus últimos momentos, parece que Internet y los celulares van a tomar el lugar de las compañías. Es un momento para disfrutar.
–¿Razones?
–Es un momento anárquico. Todo puede pasar. Los pibes lo deben vivir de un modo más excitante que nosotros los ’90, sentándose a la PC y escuchando bandas que ni vos ni yo conocemos. Ni siquiera se la bajan. Escuchan y punto. Puro tiempo real.
–¿Cómo permanecer en ese contexto de cara al futuro?
–Intuimos que la cosa pasa por mantener la página oficial y ponerle onda a los MySpace, Fotolog, Pure Volumen, Facebook, a los nuevos canales nuevos de difusión. Los sellos van a comprar esos espacios, que hoy son propiedad de los grupos.
–¿Te recriminan tus congéneres que hagas música para adolescentes?
–No apuntamos al sexo, ni a la edad, ni al color. Hacemos música y la disparamos. Los jóvenes están más desprejuiciados, menos contaminados para poder entender una propuesta como la nuestra, que siempre es nueva. Ellos están en plena búsqueda, así como nosotros en relación al espíritu. Hay conexión.
Germán Arrascaeta
miércoles, 2 de julio de 2008
Cristian Aldana: abriéndose a otros yoes
Cristian Aldana, referente del grupo alternativo originado en Temperley, no sólo estuvo en Córdoba para tocar, sino que también participó en la firma de un acuerdo entre la UMI (Unión de Músicos Independientes) y el MUCC (Músicos Convocados de Córdoba). Aldana es secretario de la UMI y un cuadro en la organización autogestionaria de los músicos independientes.
´Con la UMI empezamos a trabajar en el año 2000 -explica el líder de El Otro Yo-, y nos pareció importante que en cada provincia se constituyeran asociaciones de músicos con identidad propia, así que empezamos a hacer charlas en Mendoza, en Rosario, en Tucumán, en Neuquén, en Córdoba y otras provincias. Esas charlas sirvieron para que se fuesen armando en Mendoza el MIMM (Movimiento Independiente de Músicos Mendocinos), en Neuquén el AMI (Asociación de Músicos Independientes), en Tucumán UMITA (Unión de Músicos Independientes de Tucumán Asociados), en Córdoba el MUCC (Músicos Convocados de Córdoba)´.
La relación activa entre las entidades de Buenos Aires y de Córdoba se expresa en el trato que se firmó este jueves entre ambas. ´El acuerdo que acabamos de firmar con Córdoba es el segundo de ese tipo que hace la UMI, el primero fue con los músicos mendocinos
-refiere Aldana-. La idea es que los músicos que están asociados a la UMI pasen también a ser del MUCC, y viceversa. Los beneficios que surgen de este acuerdo tienen que ver principalmente con la fabricación de discos, para lo que la UMI consiguió unos convenios muy buenos. Muchos músicos de Córdoba durante este tiempo se asociaron a la UMI para poder gozar de los descuentos a través de esos convenios. Pero lo importante es que los músicos de Córdoba apoyen a su propia entidad, que tiene que representarlos culturalmente desde acá y que juntos construyan una identidad propia. Es muy probable que acá en Córdoba logren juntar un montón de músicos interesados en el proyecto.
Unos jóvenes músicos de la banda de rock local ´Gato Muerto´ se acercaron a Cristian a entregarle un demo del grupo. Aldana aprovechó para transmitir la importancia de que los chicos se unan al MUCC y conozcan y defiendan sus derechos de músicos. ´Antes los músicos que autogestionaban estaban solos y ahora están unidos, y hay que seguir uniéndose, porque ésa es la forma de cambiar una realidad que es difícil, donde hay desinformación, donde grupos como ustedes, por ejemplo, tal vez no saben cómo registrar las canciones, no saben que existe AADI, que es la asociación de intérpretes, o no saben que si hacen un disco ya también son productores, y CAPIF tiene que pagarles como productores, es toda una rueda de información a la que es muy importante que ya desde jóvenes los chicos puedan tener acceso para ejercer una carrera digna y poder defender sus derechos. Si no podés ejercer un derecho porque no lo conocés, entonces ¿para qué está ese derecho? Es muy fácil que te lo saquen´, puntualizó el músico.
´Acá debe haber un montón de bandas de chicos jóvenes que pueden ahora con el convenio grabar un demo profesional, que te lo pasan en la radio, que lo podés mostrar, lo podés vender en los recitales. Con 500 pesos podés hacer 500 discos. Y el resultado es que estamos defendiendo la libertad artística, porque todos los artistas que no tienen posibilidad de estar en un sello, porque no hay lugar o porque tienen prioridades económicas, o del negocio de la música, que los músicos puedan editar música que no está dentro del sistema. Porque los sellos buscan sus intereses y eso te condiciona como músico, y la idea es poder desarrollar una tarea sin estar condicionado´, reflexionó Aldana.
En referencia a la actuación de El Otro Yo esta noche, dijo que ´hace más de un año que no estamos tocando en Córdoba, ésta es nuestra segunda vez en Captain Blue. Estamos presentando nuestro séptimo disco, ´Fuera del tiempo´, hace unas semanas lo presentamos oficialmente en Obras.
Entre la grabación y la presentación pasaron algunos meses, porque estuvimos de gira en México con Café Tacuba, y acabamos tocando en el Vive Latino, que es uno de los festivales más importantes de Latinoamérica. También estuvimos de gira por toda la Argentina y este año estamos festejando los veinte años de El Otro Yo. ´La presentación de la banda de Temperley está anunciada para las 22, en el local de la calle Tillard, con Herederos como invitados.
Gabriel Abalos
Especial para LA MAÑANA
martes, 17 de junio de 2008
Eterna inocencia

Boom Boom Kid eligió la doctrina endless kinder, es decir, mantener una inocencia de jardín de infantes para siempre. Entonces, El Otro Yo ancla en la adolescencia —también llena de inocencia— del incomprendido, para una secundaria interminable. Y ahí, entre el público, la testosterona en cueros comparte pogo con una pareja de chicas de pelos fucsia que se besan; el adolescente (real) con edad de enmarcar su angustia en el emo mezcla el olor a sobaco con el adulto que sigue a la banda "de toda la vida". Cristian y María Fernanda Aldana, sobre todo, funcionan de puente entre las edades propias y de su público. A los 33, ella le canta a su bebé en Locomotora, y en el mismo tema hace una lista de las cosas que le gustan al personaje Enriqueta del dibujante Liniers: ay, soñar, volar, flotar. Cristian, más claro, abre la boca en el tema Fuera del tiempo y describe: escapando del pasado y del futuro también,/ encontrándome con el presente infinito del ser.
Las dos horas y fracción del show se van en plan esquizo: todo comienza con el pulso new wave de Apocalipsis para tornarse una fiesta punk con Sádico; Autodestrucción lleva la fiesta más allá. Me harté cambia todo a modo delicado gracias al sonido de teclados ochentosos y, más tarde, aparecen los Ramones más Ronettes dentro de Sensación especial. De allí al cierre de telón y luego a un inexplicable segmento tipo fogón cósmico, con cambio de vestuario y todo. El primer bloque actualiza el concierto mostrando los temas del disco nuevo, y el segundo es el lugar de los clásicos. Lo punk, si breve, dos veces punk y si el concierto se está estirando demasiado, arrebatar los viejos temas en un popurrí bien arriba parece ser la mejor opción: suena La música y, sin respiro, Corta el pasto se fusiona con 69; el lado más sexual de EOY se manifiesta con La tetona y Sexo en elevador en continuado para, finalmente, dejar que gane la desprolijidad: Crazy y Hombre de mierda, entre las letras con puteadas y los acoples, el show se agota en un pogo que apenas sobrevive del cansancio para los hits de rigor del final.-
Diario Clarín
lunes, 16 de junio de 2008
Los chicos grandes festejan
“En una bañera con agua caliente tengo la espuma y una tetona.” El verso, en la voz de Cristian Aldana, se descalabra al llegar a la última palabra y se convierte en un grito tan sexual y viril como maléfico. “Trabajo al mediodía con una bobina. No quiero más tetonas, quiero culonas.” El formato se repite y Cristian acentúa el “cu-lo-nas” separando las sílabas con ahínco. Diez segundos pasan entre los finales de la primera y la segunda estrofa de “69”, instantáneo clásico del primer disco de El Otro Yo, Traka-traka. Catorce años después provoca la misma reacción en su público; sólo que esta adolescente no es la misma que lo hacía entonces, en El Borde, el mítico bar ubicado al costado de las vías en su Temperley natal. Esta es más rubia, más portentosa y mucho más veloz para desprenderse el corpiño y manosear el objeto homenajeado. La mayoría de los muchachos no alcanza a darse cuenta del topless. Es que el que no tiene un flequillo en diagonal sobre la frente, tapándole los ojos, está revoleando y bamboleando la cabeza de aquí para allá, contagiándose la energía del otro. La cámara de un teléfono celular y la libreta de un cronista son los únicos que registran la osadía de la tetona.Para entender el clímax de la noche que se vivió en Obras el sábado, durante el recital de la presentación de Fuera de tiempo y conmemoración de 20 años de carrera otroyoiana, se debe ir un poco más atrás, precisamente dos horas. Son las 21.30 y la cancha de básquet está a media capacidad, aunque posiblemente las mochilas –que van de diseños de Bob Esponja a otros de Ramones enchulados con prendedores de Hello Kitty– hagan bulto y dificulten la precisión. Es la hora del “Apocalipsis”, el tema que abre el show de la banda del conurbano sur.
María Fernanda Aldana, bajista, cantante y hermana del guitarrista y también vocalista Cristian, es la única que no viste en blanco y negro, como si el resto quisiera ser sólo un contexto en escala de grises. Lo difícil es definir si responde a que la bajista de voz preadolescente es la más admirada por la nación alternativa –esos que supieron sobrevivir al mote de “alternatontos” y ser germen estético de sus primos “emos”– o si a que María Fernanda es la figura central del último disco de El Otro Yo. Después de un arranque con (y como una) “Locomotora”, Cristian ofrece “diez millones de gracias, para todos”. El “Uoh, oh-oh-oh, oh-oh-oh, oh-oh-oh, oh-oh-ooooh” del público suena como todo coro recitalero: en re mayor, voz asexuada y volumen inspirador. Primera reacción frente a un show que para viejos y nuevos adeptos es cumplidor, pero con deslices sonoros. Aunque si bien la convocatoria es menor, es más personalizada que la del Vive Latino mexicano, donde El Otro Yo tocó a fines de mayo.
Conceptual y líricamente, EOY es una banda casi adulta, veinteañera, como un “chico grande” que no pierde el olor adolescente que arroja la efervescencia grunge, pero que hace la crónica de la condición obrera suburbana en los ratos que le deja su fascinación sexual por todos los bustos menos el materno. En ese sentido, “Cometa”, “Corazones” y “Sádico” completan la primera media docena de temas de un recital de 40, en dos suites, con un intermezzo delirante y sin bises. Del sexteto, sólo “10.000.000” tiene más de un año; y da la impresión de que el “chico grande” se ríe cuando se le recuerdan sus travesuras juveniles, pero quiere mostrar otra cosa. Van muy poquito para atrás, hasta Espejismos (2004), y vuelven a lo más nuevo. Casi todas las últimas canciones de corrido, como diciendo: “Mirá, mamá, sin manos”.
Así termina la primera suite, con un Ray Fajardo imparable en batería, alimentado con vitina mientras miraba videos de Keith Moon dándoles a los parches. Con María Fernanda empeñada en poner su micrófono más alto que su boca, obligándose a andar en puntitas de pie. Con Cristian enérgico y locuaz como siempre. Y con dos nuevos compañeros como el ex Brujos Gabriel Guerrisi en guitarra y Diego Vainer en programaciones y teclados, reemplazante de Ezequiel Araujo, ex Avant Press que fue indispensable para El Otro Yo entre Abrecaminos (1999) y Espejismos. El intermezzo fue atrevido e hilarante: María Fernanda intentando una opereta, Cristian disfrazado de preservativo; Ray paseándose con un vaso de dudable gaseosa por el escenario, como Moon, su superhéroe favorito. Aparece un cyber-enano, “Dibujito”, “A volar” y “Descripción”, cae el telón.
Muchos esperaban la frase “la cumbia es una mierda” que el varón Aldana inmortalizó en varios shows. Pero no: “La música” arrancó sin declaración de principios. Nada sorprendente, teniendo en cuenta que recientemente Cristian se había confesado arrepentido del sentido de aquella frase, en otra señal de madurez. “La música” es, además de himno, terreno para que Ray demuestre la habilidad de su zurda. En realidad, la de todo su instrumento: su cuerpo. Luego llegaron los rezagados de Fuera de tiempo, después los ya no tan nuevos “Inmaduro”, “Virus” y “Pecadores”, y un megaset para el recuerdo: “Corta el pasto”, “A.D. 90”, “E.O.Y.”, “La tetona”, “Los pájaros” y “Sexo en el elevador”.
El lector puede volver al comienzo de esta crónica para revivir la perturbadora imagen que aconteció entonces. Lo único que queda por decir es que El Otro Yo, luego de veinte años de energía juvenil y crecimiento en la estética del rock alternativo, dio otro paso hacia la adultez, para ser considerado cuando los grandes debaten en la mesa.
7-EL OTRO YO
Presentación oficial de Fuera de tiempo
Sábado 14 de junio
Lugar: Estadio de Obras Sanitarias.
Público: 3500 personas.
Duración: 2 horas 15 minutos.
Músicos: Cristian Aldana (voz y guitarra), María Fernanda Aldana (voz y bajo), Ray Fajardo (batería), Gabriel Guerrisi (guitarra) y Diego Vainer (teclados y sintetizadores).