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martes, 10 de mayo de 2011

El Otro Yo abrió el ciclo "Rock íntimo" en el CC Haroldo Conti

El Otro Yo brindó el viernes 6 un show acústico, en el marco del ciclo “Rock íntimo” en el Centro Cultural “Haroldo Conti”. El espacio organizado por la Dirección Nacional de Artes de la Secretaría de Cultura de la Nación continuará durante mayo con los conciertos de Fenna Della Maggiora (13) y Los Super Ratones (21).

Hay una campana de viento sobre el escenario. De pie. De metal, a la espera de un soplido o unas manos que la ayuden a mecerse frente a un puñado de jóvenes. Al lado, un atrapasueños conquista las viejas ilusiones de libertad que yacieron ahí en la oscuridad por varias décadas. Aquellos anhelos merodean ahora en la atmósfera, iluminados por un cartel que que lleva las siglas de la banda El Otro Yo, con un corazón que irradia un halo de vida en el centro.

Ricky Rua se asoma a la batería. Apenas segundos más tarde, Gabriel Guerrisi se dirige hacía dónde descansa su instrumento; María Fernanda Aldana toma su bajo acústico, se acomoda en un asiento tan alto que sus pies bailotean en el aire. Cristian, su hermano, entrá de un salto y se prepara para tocar la primera canción: “A volar”.

La siguiente es “La melodía” y luego, “Mañanas de otoño”. Los fanáticos advierten que se trata de un show especial al escuchar canciones poco habituales en otros recitales de la banda, si bien últimamente vienen desarrollando conciertos en los que la lista se focaliza en un disco clásico. Asimismo, se sucedieron temas como “Orión”, “Paraíso”, “Sensación especial”, “Mañana de otoño”, “Aún”, “Hoy te espero” y “Fuera del tiempo”.

Había quedado sin efecto, el silencio transmitido por años y años desde ese recóndito y tenebroso lugar. Los ‘otroyoianos’ celebraban cada canción con saltos y bailes tan disímiles entre sí. No obstante, Cristian Aldana tuvo que detener “Rebelión” para pedirle al público que tratara de no hacer mosh, por cuestiones de seguridad, puesto que si una persona caía con mucha violencia del otro lado de las vallas corría el riesgo de lastimarse.

Uno de los momentos destacados de la noche llegó cuando Cristian abandonó su guitarra y se paró por primera vez para deambular por el escenario mientras cantaba “Duraznos” del álbum Traka Traka. Después, el éxtasis se contuvo con la maravillosa “Descripción”, interpretada con una emotividad que llegaba a la piel de los que acompañaban suavemente cada palabra que emergía de la garganta de Aldana.

Ahora los desaparecidos eran los fantasmas y las sombras de los represores que mantuvieron en cautiverio y torturaron a miles de personas gestadoras de ideas que debían ser erradicada de una Nación dueña de una decadencia histórica que permanece hasta hoy. Pero la vida sigue, como indica “Canción del adiós”, último tema del set, y El Otro Yo ofrece un camino guía para acompañar a aquellos adolescentes que empiezan y quieren concientizarse para encontrar su propia mirada del mundo y desde allí aportar un mínimo grano de arena que permita construir una sociedad más justa e igualitaria.

Leandro Martín Parente
MYRdigital

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